miércoles, febrero 10, 2016

Corre, Corre, que se comen a Jesús y no nos dejan nada



Corre, corre, que se comen a Jesús y no nos dejan nada.



Image hosted by Photobucket.comCorre, corre, que una niña se está comiendo a Jesús y no nos dejará nada. Me gritaban asustados los niños(as), del segundo grado que se preparaban para hacer su primera comunión. Estábamos todos(as) afuera de la Iglesia para entrar en la procesión. Cuando de pronto una pequeña de cuatro años tomo las hostias sin consagrar que estaban en la mesa de las ofrendas. Sin más y con sus dos manos se las llevo a la boca provocando el desconcierto de los presentes.

Esta anécdota me ha ayudado a reflexionar seriamente, y me lleva a pensar que si todos nos comiéramos a Jesús con la avidez que esta niña lo hizo, el mundo sería diferente. Es tan difícil convencernos de las palabras de Jesús cuando nos dice; “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo” (Juan 6: 51).

Durante la Pascua la Eucaristía debería ser el culmen de nuestra vida cristiana. Una vez más el Señor Jesús nos da su Cuerpo y su Sangre, para continuar nuestro peregrinaje hasta llegar a Él.

La Eucaristía nos recuerda que:
  • Dios es amor y al creer esto debemos vivir dando amor a los demás
  • El Señor Jesús nos dio ejemplo de cómo servir
  • El amor y la caridad fraterna vale la pena hacerlo vida
La Celebración de la Eucaristía, es una comida para toda la familia. Es un banquete que nos ayuda a tener intimidad con Dios. No perdamos de vista que es el Señor Jesús quien estrecha esta unión. Por lo tanto celebremos con alegría esta Pascua que apenas comienza. Ojalá que todos(as) corramos al encuentro del Señor Jesús y lo comamos con la avidez que la niña lo hizo.



 Corre, corre, que una niña se está comiendo a Jesús y no nos dejará nada. Me gritaban asustados los niños(as), del segundo grado que se preparaban para hacer su primera comunión. Estábamos todos(as) afuera de la Iglesia para entrar en la procesión. Cuando de pronto una pequeña de cuatro años tomo las hostias sin consagrar que estaban en la mesa de las ofrendas. Sin más y con sus dos manos se las llevo a la boca provocando el desconcierto de los presentes.

Esta anécdota me ha ayudado a reflexionar seriamente, y me lleva a pensar que si todos nos comiéramos a Jesús con la avidez que esta niña lo hizo, el mundo sería diferente. Es tan difícil convencernos de las palabras de Jesús cuando nos dice; “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo” (Juan 6: 51).
Durante la Pascua la Eucaristía debería ser el culmen de nuestra vida cristiana. Una vez más el Señor Jesús nos da su Cuerpo y su Sangre, para continuar nuestro peregrinaje hasta llegar a Él.


La Eucaristía nos recuerda que:



  • Dios es amor y al creer esto debemos vivir dando amor a los demás
  • El Señor Jesús nos dio ejemplo de cómo servir
  • El amor y la caridad fraterna vale la pena hacerlo vida



La Celebración de la Eucaristía, es una comida para toda la familia. Es un banquete que nos ayuda a tener intimidad con Dios. No perdamos de vista que es el Señor Jesús quien estrecha esta unión. Por lo tanto celebremos con alegría esta Pascua que apenas comienza. Ojalá que todos(as) corramos al encuentro del Señor Jesús y lo comamos con la avidez que la niña lo hizo.




©Lupita Vital Cruz



Directora del Apostolado Hispano



vital@dsj.org









"En el Adviento Demos la Bienvenida al Año Santo de la Misericordia de Dios"



“En el Adviento Demos la Bienvenida al Año Santo de la Misericordia de Dios”.

“Paciente y misericordioso” es el binomio que a menudo aparece en el Antiguo Testamento para describir la naturaleza de Dios. Su ser misericordioso se constata concretamente en tantas acciones de la historia de la salvación donde su bondad prevalece por encima del castigo y la destrucción.

 Los Salmos, en modo particular, destacan esta grandeza del proceder divino: « Él perdona todas tus culpas, y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de gracia y de misericordia » (103,3-4). De una manera aún más explícita, otro Salmo testimonia los signos concretos de su misericordia: « Él Señor libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos y levanta al caído; el Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda; el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados » (146,7-9). 

Por último, he aquí otras expresiones del salmista: « El Señor sana los corazones afligidos y les venda sus heridas. […] El Señor sostiene a los humildes y humilla a los malvados hasta el polvo » (147,3.6). Así pues, la misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor “visceral”. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón.  

Papa Francisco, Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, numero 6.
Preguntas para reflexión.

¿De qué forma revelo el amor de Dios a los que me rodean?
¿Qué experiencias de perdón he tenido en mi vida?
¿Qué significado tiene la Misericordia de Dios en la sociedad actual?

Lupita Vital C.

Directora del Apostolado Hispano

vital@dsj.org






"En el Secreto del Corazón"


San Juan Pablo II








En el Secreto del Corazón.
La Cuaresma es un tiempo que nos invita a entrar dentro de nosotros mismos. Es un tiempo de intimidad particular con Dios en el secreto del corazón y de la conciencia. En esta intimidad interior con Dios es donde se realiza la obra esencial de la Cuaresma: la conversión.

En el secreto interior, en esta intimidad con Dios, en la total verdad del corazón y de la conciencia resuenan las palabras del salmo de la liturgia de hoy, una de las confesiones más profundas que el hombre y la mujer jamás ha presentado ante Dios. “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa, / lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces” (Ver Salmo 50,1-6).

Son palabras que purifican, palabras que transforman. Transforman al hombre y a la mujer interior. ¡Recitémoslas a menudo durante esta Cuaresma! Y sobre todo, intentemos renovar el espíritu que las anima, el soplo interior que ha dado a estas palabras una fuerza de conversión. Porque la Cuaresma es esencialmente una invitación a la conversión. Las obras de piedad de las que habla el evangelio de hoy abren el camino a esta conversión. ¡Ejercitémonos en ellas en lo posible! Pero, en primer lugar, busquemos encontrarnos con Dios interiormente en toda nuestra vida, en todo lo que la configura, para llegar a esta conversión profunda de la que habla el salmo penitencia de la liturgia de hoy. 



 San Juan Pablo II (1920-2005), papa
Homilía Miércoles de Ceniza l983

Reflexiona:
¿Cómo pondré en práctica las obras de misericordia en esta Cuaresma?
¿Qué me anima sobre lo que nos dice San Juan Pablo II?
¿Por qué la Iglesia invita a la conversión en la Cuaresma?

Padre Nuestro:
 Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del  mal. Amén

Oración:
Dios de Misericordia, confiamos, en tu amor compasivo, para que nos muevas al servicio de los pobres, de los sin techo y los que sufren. Ayúdanos a ser testigos de tu presencia en nuestra vida diaria, para que así, lleguemos a compartir lo que Tú generosamente nos has dado  con los más necesitados. Amén.

Lupita Vital C.
Directora del Apostolado Hispano
Diócesis de San Jose, California
Vital@dsj.org

miércoles, diciembre 16, 2015

San Lucas nos guía hacia el Corazón de la Navidad



El Evangelio de San Lucas nos lleva hacia el Corazón de la Navidad




San Lucas fue un brillante contador de historias que uso dos poderosas herramientas retoricas (Pregunty poesía.) En la narrativa del nacimiento de Jesús. En el primer capítulo de su Evangelio se pueden captar la pregunta hecha por el personaje principal de la historia, y estas preguntas están diseñadas por Lucas para dar alcance a todo y trascender todas las generaciones para hablar directo al corazón de sus lectores y de quien lo escucha. Las preguntas forman los pasos para llegar hasta el pesebre como un tipo de jornada espiritual. Al reflexionar en el capítulo primero de Lucas, nos daremos cuenta que a través de la narración seremos guiados con mayor facilidad hacia el corazón de la temporada. Que es celebrar la Navidad. 
 
¿Qué herramientas usamos para celebrar el nacimiento de Jesús en nuestros hogares?

¿Como ayudamos a los más pequeños de la casa a descubrir que Jesús es el centro de la Navidad?
La otra retorica que Lucas usa con gran habilidad es la poesía. El Evangelio cuenta poemas, o canticos poéticos que San Lucas usa cuando narra el nacimiento de Jesús, y cada uno es un cantico para tomar una pausa y detenernos a reflexionar, disfrutar entendiendo la grandeza y maravilla del misterio de la Encarnación.

Preguntas para meditar:

1. ¿Cuándo usted lee y medita el capitulo primero de Lucas que sentimientos afloran en su corazón? (Lucas 1:46-56)

2. ¿Qué palabras del Magníficat le llenan de agradecimiento a la misericordia de Dios?

3. ¿Qué nos indica Zacarías padre de Juan bautista al recitar su Cantico profético?
(Lucas 1:68-79)


 Les ofrezco para su meditaciones de Adviento y Navidad (Cuaresma y Pascua) los siguientes libros.  Editados por LiguoriY este Año 2016 el libro --- Un Año Lleno de Gracia Editado por Loyola Press

©Lupita Vital Cruz
Directora del apostolado Hispano
Diócesis de San Jose, California
Vital@dsj.org